domingo, 13 de abril de 2014

¿Educar con cobertura y calidad, educar para la PAZ, o las dos?

Por estos días el gran escándalo, entre tanto escándalo en Colombia, es el pésimo resultado de la evaluación de nuestros estudiantes y docentes en las Pruebas PISA, sigla en inglés para el Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes. Resultado tristemente compartido con la mayoría de países latinoamericanos, para consuelo de tontos. 

Y es que no puede ser más aterrador para un país que el pensar que su futuro está en manos de personas con resultados tan desalentadores que evidencian, entre otras cosas, la falta de voluntad política para diseñar, invertir y ejecutar programas educativos eficaces y eficientes en un país con tanta riqueza despilfarrada en corrupción y  guerra, el desinterés de la gran mayoría de los docentes por prepararse permanentemente para educar y ajustarse a la nuevas necesidades de formación, la cultura facilista que ha permeado nuestra sociedad y que ha hecho mella en la mayoría de nuestros adolescentes, entre los cuales la ley del mínimo esfuerzo es la que pulula, y la mirada complaciente o impotente de muchos padres ante esta situación. 


El problema de la educación en Colombia no se le puede achacar solamente al gobierno nacional ni a los profesores, es una responsabilidad de toda la sociedad: de gobernantes, docentes, padres y alumnos, y también de los que no somos padres. Por lo tanto es nuestro deber darle una mirada objetiva a todos esos aspectos en los que hemos estado fallando.

Recuerdo que "en mi época", cuando era estudiante de colegio (desde finales de los70s hasta principios de los 90s), me sentía súper orgullosa de vivir en uno de los países con uno de los mejores sistemas educativos del mundo, eso decían! Claro, desde mi pequeño mundo de privilegios yo no tenía en ese momento en cuenta que la cobertura educativa en Colombia era muy baja y que yo pertenecía a ese exiguo grupo de ciudadanos que tenía acceso a educación de calidad gracias al gran esfuerzo de nuestros padres por proveernos de lo mejor que ofrecía el sistema educativo privado de esos tiempos.   

La educación primaria y secundaria en Colombia en el siglo XX - Fuente: Banco de la República.


Ahora sé que fuimos pocos los que tuvimos la fortuna de estudiar y prepararnos para la vida en instituciones educativas con un alto nivel de exigencia académica, donde valores como la disciplina, la responsabilidad y el respeto eran fundamentales en las relaciones con los profesores, los demás alumnos, el país y la sociedad. Sin embargo no tengo ni idea en qué momento eso cambió... es cierto que la cobertura educativa ha aumentado, no así bien lo ha hecho la calidad, pero este artículo no se trata de debatir sobre eso...eso se lo dejo a los expertos. 


Hace poco escuchaba a un gran amigo, un par de años mayor que yo, hablar de varias cosas que me parecieron fundamentales para entender parte del problema actual; lo que más me llamó la atención fue lo que él denominó el "síndrome de la psicóloga amorosa" señalando enfáticamente que eso es lo que tiene fregado a este país en términos de educación y convivencia. Según su teoría, al ser tan laxos con el "libre desarrollo de la personalidad" de nuestros jóvenes (derecho consagrado en la Constitución Nacional de 1.991); la educación, o más bien, los educadores (padres y docentes) se han quedado sin herramientas para exigir disciplina  y, sobre todo, respeto a su autoridad. 



Siempre he creído que tener hijos es una gran responsabilidad que no se reduce al hecho de proveer su alimentación, salud y educación formal, que va más allá, a lo más importante, que es procurar que en el proceso seamos capaces de formar niños responsables, valiosos, con criterio, adultos que generen impactos positivos en sus comunidades y por tanto, personas de paz.

Cada vez veo más parejas jóvenes, con hijos en edad de iniciar su etapa escolar, preocupadas no tanto por la calidad académica de los colegios en cuyas manos confiarán parte de su responsabilidad de educar, sino haciendo una revisión juiciosa del sistema educativo, especialmente en lo que atañe al modelo de formación en valores éticos, como principal determinante de su elección. Eso me alegra!

Es la respuesta natural de una generación que fue criada con amor pero también con disciplina, que ha visto ante sus ojos como nuestra sociedad al parecer ha perdido el sentido de qué es lo que está bien y qué es lo que está mal, y donde los "valores estéticos" han ganado primacía sobre los éticos. Una generación que entiende que el futuro de sus hijos no depende de la cantidad y calidad de los conocimientos que adquiera, sino de la verdadera preparación para vivir en sociedad. Una generación de padres que ha logrado entrever que si se cultivan valores éticos sus hijos serán excelentes en cualquier cosa que se propongan. 


En el fondo la mayoría de los que nos preocupamos por el futuro del mundo soñamos para las nuevas generaciones eso que se ha llamado "Educación para la paz" que se define como el proceso de adquisición de los valores y conocimientos, así como las actitudes, habilidades y comportamientos necesarios para conseguir la paz, entendida como vivir en armonía con uno mismolos demás y el medio ambiente. (Wikipedia) 


En medio de la negociación de los acuerdos de paz con las Farc es bueno preguntarse qué es lo que necesita Colombia en materia de educación, especialmente, en un futuro de postconflicto - si Dios, sus gobernantes y sus ciudadanos queremos -: ¿Educar con cobertura y calidad, educar para la PAZ, o las dos?

Para terminar recuerdo esta anécdota familiar: Un día  mi hermano menor llegó muy ufano del colegio a mi casa, tendría no más de 8 años, y con un "tonito" altivo le dijo a mi mamá, como gran cosa, que ese día le habían enseñado TODO sobre los derechos de los niños y que él ya sabía que podría quejarse ante el Instituto de Bienestar Familiar de cualquier atropello que cometieran mis papás (Por atropello léase cualquier llamado de atención correctivo que le hicieran). La respuesta de mi mamá fue: - Si? Pues que quede bien claro, los derechos de los niños de esta casa terminan en la puerta, donde empiezan los de los papás -. Fin de la discusión.



Dedicada con cariño a @desde_el_rio y a mi amigo Santiago, 
con sus "teorías educativas" me inspiró a escribir estas letras.


Algunos enlaces interesantes:


Seis pasos para entender las pruebas PISA - Revista Semana.


Así son las preguntas de la 'vida cotidiana' en las pruebas Pisa - El Tiempo


¿Por qué le fue mal a Colombia en las pruebas Pisa? - El Tiempo


Libre Desarrollo de la Personalidad - La Salle Instituto San Carlos Medellín.


Educación para la paz - Ministerio de Educación Nacional.


El para qué de la Robótica Pedagógica - Colombia Digital.

sábado, 5 de abril de 2014

PEÑALOSA PODRÁ SER HERMOSO, PEEERO....

Si las elecciones para Presidente de Colombia fueran mañana, si la elección de quien va a regir nuestro futuro por cuatro o más años dependiera única y exclusivamente de mí, y si se tratara de un concurso de belleza, sin duda Enrique Peñalosa sería el ganador indiscutible. 

Debo confesar que me "enamoré" de él cuando me lo encontré en plena avenida Caracas de Bogotá, se acercó al carro en el que viajábamos rumbo a Villavicencio con mis papás y, desde su inmensa estatura, con gran humildad y una sonrisa sincera, nos pidió su voto para ser alcalde de nuestra capital, ¡Hermoso! Mi mamá y yo quedamos encantadas, mi papá (qepd), no tanto: ese hombre le había quitado la atención de su par de muñecas y había terminado siendo el centro de la conversación de lo que en ese tiempo era un laaaargo camino hacia la Puerta del Llano.

Para esa época yo estudiaba en Bogotá, y por supuesto, como bogotana de nacimiento que soy -llanera de crianza y de corazón- me preocupaba el futuro de una de las ciudades más importantes de mi vida. Ya había elegido a Antanas Mockus en mi primer ejercicio a los 18 años de ese maravilloso y no bien ponderado derecho al voto. Peñalosa se presentaba como una excelente opción, había estudiado la ciudad hasta los  tuétanos, era el gerente que necesitábamos y además se había ganado mi corazón. No lo dudé y voté por él. 

Nunca lo volví a ver personalmente, ¡lástima! Como alcalde de Bogotá siento que no me defraudó. Empecé a ver (y padecer) las obras en la 15, en la autopista, por todos lados... la recuperación del espacio público, el Transmilenio, las ciclorutas, etc. Veía en ese alcalde la ejecución de una serie de políticas que representaban lo que, en ese momento, me parecía lo más importante para una ciudad: la movilidad, el espacio público, la estética urbana, la educación y claro, la continuidad de las políticas de formación de cultura ciudadana de Mockus, potenciadas.


Después salieron a la luz pública los escándalos de corrupción respecto de los contratos de esas obras, las tristemente famosas losas de Transmilenio...como buena colombiana resignada a nuestra cultura y clase política tradicional, me dije: "Bueno, al menos esta administración robó, pero se le vieron las obras". (Perdón)

Hoy, después de casi quince años, Enrique Peñalosa sigue en mi corazón (amor platónico que llaman) y se presenta como el candidato que le puede ganar a Juan Manuel Santos la presidencia. Las elecciones no son un concurso de belleza y como ciudadana responsable que soy, siento que debo dejar de lado mi "platonismo" y darle una mirada objetiva a quien resulta como seguro ganador de los sondeos de opinión que he hecho entre mi familia, conocidos y amigos (tengo complejo de Datexco).

Porque bien lo dijo Rudolf Hommes :"Enrique Peñalosa tiene el singular atributo de ser un político con ideas de izquierda que la derecha percibe como afín. Esto puede aportarle muchos votos en las elecciones, pero le haría perder muchos de sus propios electores si formaliza alianzas con cualquiera de las dos tendencias antagónicas extremas. Va a tener que ser más zorro que los príncipes de los zorros para ganar ahora o quedar como opción para el 2018."


Si bien en la consulta del partido Verde no voté por él, no dudo de Peñalosa como gerente. Siento que ha sido un buen administrador, sé que así como ha estudiado a Bogotá, puede estudiar y llegar a meterse a Colombia en la cabeza, siento que tiene todas las capacidades para dirigir el país y llevarlo hacia la paz, la justicia social y la prosperidad económica para todos que tanto hemos soñado. Sé que está en capacidad de meterle mano a temas clave como la salud, la educación, el agro, el empleo y la seguridad, porque es hombre estudioso, con carácter y autoridad. Más de una década por fuera del poder y  tantas derrotas pueden haberle dado grandes lecciones de humildad y la capacidad de pensar bien el futuro, no sólo de esa pequeña Colombia que es Bogotá, sino del país entero. 

Sin embargo, dudo de Peñalosa como político, dudo de las alianzas que pueda hacer para lograr esos objetivos. Según mis sondeos (recuerde: tengo complejo de Datexco), el hecho de que el partido Verde no tenga mayor representatividad en el Congreso es el talón de Aquiles de Peñalosa y es lo que pone a muchos a dudar de su capacidad para gobernar nuestro amado país sin necesidad de hacer nuevamente alianzas reprochables. 

Sabemos que tendría que hacer alianzas, así funciona la política, pero tiene que evaluar muy bien cómo y con quién. A la hora del café, la mejor y única alianza que puede hacer es con el futuro del pueblo colombiano.


Para mí la paz no depende de la continuidad de Juan Manuel Santos en el poder. El peor error que puede cometer el pueblo colombiano es dejarse engañar, una vez más, por las Farc o por un Santos; creo que muchos ya aprendieron la lección de Pastrana. Si hay verdadera voluntad de PAZ por parte de las Farc la realizará con uno o con cualquiera de los candidatos que estén a favor de ella. Peñalosa ha dicho que es uno de ellos, que respalda el proceso de paz, y yo le creo:








Sin embargo, vuelve y me asalta el sinsabor de la duda cada vez que pienso en su cercanía con Uribe. Es por esto que en este momento  -a menos de un mes y medio de las elecciones-  aún no sé por quién votar o si votaré en blanco. Sólo me resta dejar sobre la mesa la candidatura de Peñalosa porque es quien, según las firmas encuestadoras, se perfila como posible ganador.

Dice mi mamá: "A Peñalosa aún le faltan unos cuantos hervores para manejar este país." Digo yo: será solo a Peñalosa... ¿acaso no les faltan unos cuantos hervores a todos los candidatos?

“Peñalosa es el verdadero candidato de Uribe” Horacio Serpa - Jorge Gómez Pinilla - Revista Semana


lunes, 31 de marzo de 2014

EL PROCESO DE PAZ CON LAS FARC ES EL "CABECIPELAO".

Creo que el sueño de todos los colombianos es la paz, pero también creo que no estamos haciendo mucho para alcanzarla. Veo un país polarizado frente a un proceso de paz que, aunque tiene sus falencias, en términos generales está bien estructurado. 

Siento tranquilidad al saber que los principales puntos que se están tratando en la Habana son vitales para el futuro del país. De llegar a una solución satisfactoria, serán el punto de partida de los cambios estructurales que necesita Colombia para lograr una verdadera justicia social.


Quienes vivimos en zonas de provincia conocemos a fondo el horror de esta guerra. Aunque solo he sido una víctima indirecta de las circunstancias, creo que el cese de la guerra -en principio con las Farc y después con otros grupos irregulares- marcará un cambio sustancial en nuestras vidas. Esa es mi esperanza, ese es el acto de fe que hago en este proceso.

A veces pienso que los colombianos somos incapaces de aceptar la paz simplemente porque no la conocemos, y  nos dejamos manipular. La realidad es que estamos a merced de los intereses políticos y económicos de uno y otro lado, sin querer asumir un papel determinante en este cambio.

Para mí, el postulado de que "no todo estará acordado, hasta que todo esté acordado" manifestado por Juan Manuel Santos y, por otra parte,  el hecho de que los colombianos seamos los llamados a refrendar los acuerdos, son la garantía del proceso. 

He visto ya dos o tres procesos de paz desde la barrera. Con el actual proceso nada ha cambiado todavía. Seguimos en guerra. Las partes han acordado negociar la paz sin acallar los fusiles. Pero por lo menos esta vez tenemos claro que el gobierno no ha cedido parte de su territorio ni ha bajado la guardia en la seguridad a los niveles que ya todos conocimos en el pasado y que fueron desastrosos.

La opción que nos queda es buscar la paz, ¡no hay más! Es todo o nada. O se hace la paz o seguimos en guerra, cada vez peor. Sabemos que el postconflicto será complicado y que hay que trabajar en el tema de la reconciliación y la reparación integral de las víctimas. Tendremos que tragarnos unos cuantos sapos para lograrlo. Aún así, la única salida digna para nuestro amado país es la negociación. 


Mi voto siempre será por la PAZ y por todos aquellos que me garanticen que van a trabajar por alcanzarla. Se acercan las elecciones presidenciales, un momento decisivo para nuestra historia, un momento para decidir con el corazón en la mano (y el voto) qué es lo que queremos y con quién o quienes lo vamos a lograr. Invito a examinar con lupa las propuestas de los candidatos en este sentido y hacer un acto de fe por sus programas de gobierno, pero especialmente por la PAZ.

Eso me recuerda el dicho que utilizaba mi tía abuela Graciela cuando no había más de una opción de dónde escoger o cuando, entre dos opciones, debía decidirse por la menos peor:"Pues no habiendo más, aunque sea con este cabecipelao me voy!".

Contaba Mamá Galita, como le decíamos de cariño, que en el Huila un señor llamado Pedro le vendió su alma al 'Patas' a cambio de riquezas y fama, con el compromiso de entregársela al cabo de veinte años. Pedro se convirtió en el terrateniente más rico y respetado de Neiva. Pasaron los años y se acercó la fecha de la entrega. Pedro entró en pánico. Para evitar que el 'Patas' lo reconociera se rapó la cabeza y le dijo a su mujer que le dijera que él se había desaparecido, que ella no sabía dónde estaba. 

Llegó el terrible día y el 'Patas' se presentó en la casa. Pedro se escondió detrás de la puerta. Cuando la mujer abrió, aquel le preguntó en tono cantado, así como hablan los opitas:  


-Bueeenas nooooches, ¿estará mi compaaadre Peeedro?


-No Señoooor, Pedro anda hace raaaato desaparecido, no tengo ni idea dóooonde andará! 


Entonces el 'Patas' metió la mano detrás de la puerta, tanteó la cabeza rapada de Pedro y lo agarró diciendo: 


- ¿Siiiiiiii? ¡Qué pesaaaar! Pues no habiendo máaaas, aunque sea con este cabecipelao me voy!


Y se lo llevó. 


Yo creo es que es preferible un proceso de paz con defectos que continuar viviendo el horror de la guerra. Para mí el 'cabecipelao' en este momento es el proceso de paz con las Farc. Y que si de mí depende, prefiero quedarme con eso a seguir viendo a Colombia en un conflicto eterno y sin esperanza de un futuro mejor. 




jueves, 13 de marzo de 2014

COLOMBIA, LA FELICIDÁ!

David Durán, mi admirado tuitero, poeta y escritor venezolano, aquel "eterno aprendiz, curioso de la música y la palabra" (como él mismo se auto-describe en su biografía de twitter), al que sigo hace ya bastante tiempo y con quien me he identificado muchísimo, publica hoy un tuit que me pone a pensar sobre Colombia y Venezuela, sobre qué significa la felicidad y la tristeza para un pueblo, y cómo esa felicidad a veces se confunde con negación.


Pienso especialmente en mi país, Colombia, que según el "barómetro global de felicidad y esperanza" sigue ocupando los primeros lugares como uno de los países más felices del mundo, y en cómo el resultado de una encuesta global nos genera tantas posiciones diversas: a algunos los espanta, a otros nos alegra, a algunos les da rabia, a otros nos divierte, a algunos les resulta irónico, a otros nos maravilla seguir viendo la capacidad que tenemos los colombianos de transformar nuestro realismo trágico en algo mágico, de reírnos de lo bueno, de lo malo, y de no perder jamás la esperanza:


Será que todo este realismo mágico es en el fondo nuestra forma de negarnos a la dura realidad que vivimos, o será quizás que somos un pueblo tan maduro en el manejo de nuestras emociones que hemos aprendido, a fuerza de soportar tantos dolores y decepciones, que la mejor forma para mitigar nuestras tristezas es la de adoptar una actitud folclórica y mamagallista frente a la vida?

Creo yo que no, no es negación, tampoco ignorancia; la mayoría de los colombianos sabemos perfectamente cuál es nuestra realidad...incluso muchos, y esto me duele decirlo, desayunan, almuerzan y comen pegados a las pantallas de sus televisores viendo las noticias "frescas" que publican los grandes medios sensacionalistas (calcule!)...Por eso insisto, no es que no sepamos qué pasa, es que somos prácticos; hemos desarrollado esa capacidad de "enfrentarse a una mala situación precisamente con una pequeña broma heroica en lugar de someterse a ella simplemente "sin comentarios"" (Elizabeth Lukas citando a Viktor Frankl). 

Son esos comentarios los que, día a día, le ponen sabor a nuestras vidas y pintan sonrisas en nuestras caras, son esos comentarios los que hacen que nos queramos quedar en nuestro país (a pesar de); porque preferimos tener con quien reir, con quien llorar, con quien tomar del pelo, con quien despotricar, con quién hacernos más amable la vida.

Y sí, a pesar de lo duro de nuestra historia, aún no hemos perdido esa calidez humana reconocida en todo el mundo, esa amabilidad innata que hace que la mayoría de los colombianos que vivimos acá prefiramos quedarnos y que los que viven en el exterior anhelen regresar. Aún sabiendo que al aplicar los estándares internacionales para medir aspectos como la expectativa de vida, la educación y la calidad de vida en nuestro país los resultados no son los mejores y que los indicadores de desigualdad, frente a otros países del mundo, no pueden sino avergonzarnos en medio de tanta riqueza, acá estamos y acá "nos la gozamos" a punta de chistes buenos, "flojos", malos y re malos.

El Tiempo. Colombia tiene la tercera peor desigualdad entre 129 países del mundo


Precisamente, regresando a la pregunta que se hace mi querido David Durán, sólo le puedo decir a él, y a todos los venezolanos que están viviendo momentos tan difíciles en su país, que la respuesta la tenemos los colombianos, el tratamiento: "Una sonrisa sobre uno mismo rompe el hechizo del miedo" (Viktor Frankl)

Y es que casualmente en este comienzo de año cuando salió la noticia que Colombia había sido señalada, una vez más, como uno de los países más felices del mundo, me encontraba yo leyendo varios libros sobre la vida y obra de Viktor Frankl, aquel psiquiatra austriaco judío que padeció y sobrevivió el horror de los campos de concentración nazis y que nos dejó como legado la logoterapia, 

Tratando de buscarle un sentido al sinsentido que el resultado del "barómetro global de felicidad y esperanza" parecía reflejar, de la mano de Frankl encontré una posible respuesta: "La libertad humana es libertad finita. El ser humano no está libre de condiciones, sino que sólo es libre de adoptar una actitud frente a ellas. Pero estas no lo determinan inequívocamente, porque, al fin y al cabo, le corresponde a él determinar si sucumbe o no a las condiciones, si se somete o no a ellas."  "El humor es, junto con la confianza, la mejor terapia." "el sentido en el sinsentido" (Victor Frankl)


Todos los días lo injusto y lo absurdo de las cosas que pasan en Colombia y en el mundo nos hacen rabiar, eso es innegable... Después del impacto inicial de las noticias tenemos dos opciones: echarnos a reír o sentarnos a llorar? Cuál cree usted que sea la actitud más esperanzadora a tomar, sin dejar de lado la responsabilidad de hacer y exigir un mundo mejor en todo y para todos? 

Dedicada con todo mi cariño a:
Alelí, que me animó a leer en busca del sentido.
@_buenafortuna, que me animó a escribir sobre el sentido.

viernes, 7 de marzo de 2014

LA "VOLTIAREPAS"

Hay un viejo refrán que dice que "hablar de religión, política y fútbol terminará siendo siempre una discusión bizantina", en ese sentido, y casi desde que tengo "uso de razón" puedo decir que he estado sumergida en ese tipo de discusiones que, sin razón o con razón, han ido formado poco a poco mi carácter y mi criterio. Gracias al sinnúmero de ocasiones en que desde niña me sentaba con mis padres a discurrir sobre temas políticos, cotidianos, históricos, literarios o simplemente a "rajar" de la vida, los conocidos, la familia, inevitablemente siempre terminábamos sumergidos en alguno de esos asuntos en los que cada uno tenía su opinión y en los que los argumentos, aún los más maravillosamente bien sustentados, resultaban inútiles por ese mismo hecho.



Lo cierto es que la persona de ideas más "fijas" en la familia siempre ha sido mi mamá, una mujer que cuando quiere, adora, y cuando no quiere, borra de su mente la existencia de la persona; una mujer radical, de familia ultra conservadora, que en su vida no ha matado ni a una mosca pero que conoce bien las armas de fuego y sabe cómo usarlas; una mujer que creció en medio de la violencia de los años cincuenta en Colombia, cuando las amenazas de la guerrilla tocaban a las puertas de la finca de mis abuelos todos los días, no quedándoles más remedio que armarse para defenderse...una mujer maravillosa ... pero.. uribista acérrima... (deje así).

Esa mujer que amo, siempre termina nuestras discusiones "bizantinas" sobre política con un "Tú lo que eres es una voltiarepas!", es su manera dulcemente insultante de no esgrimir más de "sus argumentos", reclamarme y decirme que no está de acuerdo con mi movilidad de afectos políticos, por no ser "de una sola pieza". Pues sí, es verdad, tal vez a excepción de Antanas Mockus, a quién elegí, seguí y admiré por muchos años, aún no he encontrado el político que me convenza y suelo evaluar las cualidades de uno y de otro, y al final suelo decidir mi voto con tan sólo una semana (o menos) de anticipación a las elecciones...Y pues sí, también es verdad, en alguna época como ya lo he confesado varias veces, aunque aún no haya recibido suficiente látigo por eso, fui uribista.


Justo en este momento político que estamos viviendo en Colombia, me pregunto y me cuestiono si el hecho de ser "voltiarepas" es una ventaja o una desventaja para mí y para este país que amo, y justo hoy leo un artículo de opinión en la revista Semana escrito por Marta Ruiz que me encantó y me dió la respuesta: Votar, ese acto de fe! "Saldremos a votar como un acto de fe en ese puñado de gente decente, bien intencionada, que posiblemente saldrá elegida y llevará nuestra voz al Congreso. Porque el voto se ha convertido más que en un acto de soberanía popular, en un acto de fe."


Tal vez no es que sea voltiarepas solo por serlo, simplemente me gusta hacer constantemente "actos de fe" en los políticos. Esa es mi forma de responder al sistema electoral que tenemos, que si bien puede que no sea el mejor, también es cierto que a su manera funciona... o por lo menos consuela saber que no estamos sumergidos en una dictadura, aunque a ratos parezca tiránico.



Una democracia representativa, aunque esto se les olvide a la mayoría de nuestros representantes una vez sentados en el poder, exige de nosotros sus soberanos, precisamente vivir informados. Antes de elegirlos, saber quiénes son, qué hacen, cuál es su programa de gobierno y una vez electos, cómo nos representan, en qué han acertado, en qué han fallado.

Una democracia representativa nos da el derecho inalienable a evaluar una y otra vez a nuestros gobernantes, y si nos toca como resultado ser "voltiarepas" pues seamoslo una y otra vez, hasta que demos con el mejor y lo mejor para Colombia.


domingo, 23 de febrero de 2014

COLECCIONISTA DE TRINOS

Las redes sociales en el mundo actual responden a esa necesidad cada vez mayor de los seres humanos de comunicarse e interactuar con otros seres de su misma especie, pero además ver el mundo, aprender, analizar, sonreir y llorar. Esa es nuestra naturaleza, así fuimos creados, y aunque creo firmemente en las virtudes maravillosas del silencio como medio para armonizarnos, también creo que no hay nada de malo con darle un vistazo al mundo desde distintas perspectivas.


Mi aventura por las redes sociales empezó con facebook hace unos siete años, por sugerencia de un gran amigo descubrí lo que para mi fue en ese momento uno de los mejores inventos de los tiempos modernos. Era la oportunidad de reencontrarme con grandes amigos del pasado con los que, por el normal transitar de la vida, había perdido contacto. Cada día era como abrir las páginas hacia una nueva aventura, a quién voy a encontrar hoy?, en que andará?, Cómo será su vida?... y si, así fue, casi por dos años representó para mi todo mi mundo virtual... a través de facebook logré contactarme con personas de mi pasado que habían emigrado y que ya tenían sus familias y sus vidas hechas en otros lugares del país y del mundo, amigos con los cuales tal vez jamás hubiera vuelto a hablar o que si me hubiera encontrado muchos años después, quizás no hubiera reconocido. Confieso que también fue para mi una excelente herramienta de marketing, en tiempos en los que a duras penas se estaba viendo a las redes sociales como medios idóneos para la oferta de bienes y servicios yo ya le estaba sacando todo su potencial, sin saberlo.



Sin embargo, debo confesar que llegó un momento en el que ya no era una aventura sino simplemente un enlace más en el computador desde el que veía las fotos y los comentarios de los "amigos" pero en el que ya no tenía sentido pasar mucho tiempo simplemente porque ya sabía en qué andaba tooooodo el mundo de mis conocidos. Fueron muy pocas las personas que conozco que decidieron no registrarse en este mundo virtual y curiosamente son las personas con las que más hablo y comparto hoy en día.



Siendo gran consumidora de noticias, hace unos cinco años empecé a ver que el mundo comenzaba a hablar de Twitter como la red social que había revolucionado las comunicaciones. Hábida de saberlo todo, fui una de las tantas personas que abrió su cuenta, entró un par de veces y como no lo entendió, la dejó a un lado. Pasaron casi dos años hasta que por estas fechas alguien se tomó la amabilidad de enseñarme cómo funcionaba este mundo del microblogging,y debo decir que para mí fue el mejor de los descubrimientos, y si, que tal vez me enamoré del mundo de los 140 caracteres de la misma forma como a los 12 años me enamoré de la literatura.



Desde que las redes sociales entraron en mi vida, me he sentido fascinada por la cantidad maravillosa e ilimitada de oportunidades de ver el mundo, interactuar con seres conocidos del pasado y del presente, y sobre todo, aprender. Pero desde que descubrí twitter me ha encantado el hecho de poder interactuar con una gran cantidad de seres desconocidos con los que, al final, en sus palabras me he reconocido. Miles de personas que resultan siendo casi como tus amigos, seres maravillosos a los que, tal vez, nunca conoceremos en la vida real, pero a los que a través de sus letras, uno puede identificar como esos grandes cómplices con los que compartes tus alegrías, tus tristezas, tus ideales, tus sueños, las cosas que cambiarías del mundo, las cosas que te indignan, los gustos, las verguenzas y hasta las bobadas.



Desde que comenzó mi pasión por la literatura tuve la costumbre de anotar las frases de los libros que me llegaban al corazón, en ese sentido siempre fuí una coleccionista de oraciones. Es por esto que, una vez entendí como funcionaba twitter, decidí volverme también coleccionista de trinos. Y debo decir que por principio de mi colección, cada uno de los trinos que colecciono de alguna manera me reflejan a mi. Y si alguien algún día quiere saber quién soy y en qué creo, basta sólo con darle una mirada a lo que escribo o a lo que le hago "retuit" para compartirlo con mis seguidores: https://twitter.com/marajita



Esta es la primera entrada a este blog, la escribo porque he sido invitada por un gran ser humano, Dick Salazar, al que sólo conozco por twitter, facebook y skype, pero con el que tengo una gran "relación tuitera" desde hace casi dos años, a compartir mi colección en "El Periodicko"; en la sección denominada "EL PAÍS DE TWITTER". Espero que esta sea otra buena experiencia en mi vida y que quienes lean mi selección de trinos, se sientan tan identificados como yo con las palabras de adorables desconocidos.



y es aquí donde empieza la aventura, no sólo de leer y coleccionar trinos, sino también de escribir sobre ese mundo de los 140 caracteres y los seres que los redactan....en manos de Dios.



Marajita